La flotación del dólar nos trajo otro momento donde se debe hilar muy fino cuando se analiza el movimiento cambiario. La remoción del piso del 60% sobre las tasas de interés, si bien es un buen indicador, aunque lento, aún genera dudas con lo que puede pasar con el dólar. Lamentablemente, no hay dudas sobre los efectos combinados sobre la economía real. Las tasas son destructoras. Y el mercado no espera una baja sensible para los próximos meses, así que habrá que seguir soportando la situación, esperando algún milagroso efecto, derrame del campo.

ESOS POLÍTICOS QUE SE CONTRADICEN DÍA A DÍA, NOS DEMOSTRARON QUE SON MUY BUENOS ACTORES. SU ACTUACIÓN EN EL TAN PLANIFICADO G20 FUE UNA OBRA PRIMA.

La industria ya no sabe cómo sobrevivir. Acumula seis meses consecutivos de contracción. Ahora, con el pedido de un plan fabril, se espera una respuesta positiva del Gobierno en cuanto a la asistencia impositiva y financiamiento a tasas preferenciales. Aunque sea para prolongar la agonía y esperar el milagro. Mientras tanto, la falta de seguridad jurídica y la voracidad tributaria siguen dejándonos perplejos a todos. Los cambios en bienes personales, contradiciendo lo pactado hace poco más de dos años en la ley de sinceramiento fiscal, nos sigue demostrando que este es un país inviable. Como dije hace unos meses atrás, Argentina es un paraíso que ya me cansa. Por la inseguridad jurídica, por la inseguridad física, por la falta de previsión, que es una característica principal y necesaria a la hora de pensar inversiones. Pero esos políticos que se contradicen día a día –y que yerran permanentemente en sus decisiones (desde hace unos 70 años, aproximadamente)–, nos demostraron que son muy buenos actores. Su actuación en el tan planificado G20 fue una obra prima. Aunque su éxito no va a resolver ninguno de los problemas que tenemos como país, hace suponer que colabora con la reconstrucción de la confianza tan dañada. De atraer un número importante de inversiones. O de contribuir a una “tregua comercial” entre Estados Unidos y China, tomada como una gran noticia para los mercados. Pero, a pesar de la tranquilidad momentánea que estos acontecimientos brindan, hay que tener el paraguas bien abierto. Sobre todo si se quiere pasar un verano tranquilo.

Las decisiones de inversión enfrentan el desafío de incertidumbre política para 2019. A esta altura es tal el desconcierto que la opción conservadora gana posiciones de cara, incluso, al próximo semestre.

El día después del G20 nos encuentra en el mismo lugar o, quizás, con más dudas que certezas.

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