Se fue un 2018 para el olvido en materia económica. Y amanece un nuevo año donde todos esperamos que la situación mejore. En primer lugar, mi deseo para los lectores de Cultura Inve$t es que realmente sea un gran año. Sin dudas será un período marcado por el rumbo político, hoy tan incierto. El mercado espera meses intensos, cargados de volatilidad a medida que se conozcan datos sobre las encuestas de opinión y voto.

Lo que pasó en Brasil, con el triunfo de Jair Bolsonaro y su ideología pro libre mercado, eficiencia del Estado, apertura del comercio internacional y con reformas estructurales, entre otras, nos hace preguntarnos: ¿cuál será el efecto para nuestra economía? Mientras tanto, nuestro país tiene que hacer sus propios deberes para lograr estabilidad, previsibilidad, así como las reformas que permitan alcanzar un nivel de competitividad, a la altura del mundo.

El último relevamiento de expectativas de mercado mostró un alza en las perspectivas de inflación, tanto para 2019 como para 2020, alcanzando 28,7% y 19,9%, respectivamente. Mientras que las previsiones de tipo de cambio cayeron y proyectaron que el mismo se ubicaría entre $48,3 y $55,9 a fines de 2019 y 2020, respectivamente

Por lo pronto, para el primer trimestre, se espera que el ingreso de divisas provenientes de la cosecha mantendrá la situación del tipo de cambio con el crecimiento en torno al 2% mensual.

La intervención del Gobierno, al cruzar la parte inferior de la banda, dio un mensaje concreto sobre lo que puede pasar

La Bolsa, luego de un año en el que el Merval perdió el 50% medido en dólares, arrancó 2019 en alza pero con cautela. Será un año sólo para entendidos. Los inversores menos experimentados deberán centrarse en diversificar hábilmente sus carteras entre alternativas dolarizadas, el viejo y querido seguro de cambio que no falla.

Por su parte, los bonos también se recuperaron en el arranque del año y bajó el riesgo país luego de superar los 800 puntos al cerrar el 2018. Ya en 700 puntos, se aleja del fatídico diciembre.

Las buenas nuevas nos entusiasman, pero debemos recordar siempre que estamos en una Argentina tan contradictoria, tan ineficiente y tan vulnerable como fascinante.